usado para unir piezas de madera, caracterizado por una cabeza más grande que los clavos sin cabeza (puntillas), lo que facilita su clavado y permite mayor resistencia a la tracción, ideal para construcción general, estructuras y fijaciones donde la apariencia no es lo más importante
Usos comunes
Construcción y obra negra: Cimbras, estructuras de madera, tarimas, y uniones que requieren mucha fuerza.
Carpintería general: Montaje de marcos, muebles rústicos, o donde se necesita mayor agarre y la cabeza puede quedar visible.





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